Lo que tenía que ser fue. Ya ha nacido "Sencillamente Blanco", mi nuevo blog. No se si finalmente mantendré ambos blogs (no se si habrá tiempo para tanto), pero el propósito inicial es que la melancolía y sus compañeros se queden en el primero y toda visión positiva de mi mundo, vaya al nuevo. Como decía en otro post, siempre he sido más creativo en la melancolía (aunque no sea mi estado natural) por razones obvias: la melancolía incita a la introspección y en esta soledad me es fácil escribir. Mis momentos alegres los disfruto, sólo o en compañía, de otro modo.
Aquí está el enlace:
SENCILLAMENTE BLANCO
Espero sentiros en mi lado "claro" a todos los que me habéis sufrido o disfrutado en mi lado "oscuro".
Bsos
Juan
sábado, 7 de agosto de 2010
jueves, 5 de agosto de 2010
Un cambio se avecina...
Está llegando, lo presiento. LLega el final de una etapa en la que prevalece el negro. No refleja mi realidad interior que desde hace tiempo se identifica más con colores claros (blanco, rojo, azul...). Así que nacerá un nuevo blog que cambiará de color y también el tono y contenido de los mensajes.
Como todo cambio me asusta un poco, no creas. Pero es un cambio necesario para mi limpieza interior. Siempre habrá momentos para la melancolía en los que como necesaria terapia pueda escupir en este blog pensamientos y sentimientos oscuros. Pero quiero que esto se transforme en algo, fundamentalmente, claro y positivo. Eso, al menos, mientras este blog siga siendo un reflejo del alma de su autor. No se si seré tan creativo en lo claro como creo que lo he sido en lo oscuro. El tiempo lo dirá. No descarto que esto pudiera llevar al final de esta aventura electrónica. Pero no voy a adelantar acontecimientos. Todo se verá a su debido tiempo.
Aquel a quien le interesaba el Negro Juan, lamentar su agonía y a quien confíe en el Blanco Juan, bienvenido a su bautismo.
Como todo cambio me asusta un poco, no creas. Pero es un cambio necesario para mi limpieza interior. Siempre habrá momentos para la melancolía en los que como necesaria terapia pueda escupir en este blog pensamientos y sentimientos oscuros. Pero quiero que esto se transforme en algo, fundamentalmente, claro y positivo. Eso, al menos, mientras este blog siga siendo un reflejo del alma de su autor. No se si seré tan creativo en lo claro como creo que lo he sido en lo oscuro. El tiempo lo dirá. No descarto que esto pudiera llevar al final de esta aventura electrónica. Pero no voy a adelantar acontecimientos. Todo se verá a su debido tiempo.
Aquel a quien le interesaba el Negro Juan, lamentar su agonía y a quien confíe en el Blanco Juan, bienvenido a su bautismo.
sábado, 31 de julio de 2010
No.
Otro día, tal vez, sea si...

No me voy a entregar a ti.
No te voy a dar todo desde el principio.
No voy a sentir con toda la intensidad.
No voy a serte fiel.
No voy a quererte.
No voy a buscar tu felicidad,
ni tu placer.
No voy a anteponer tus necesidades a las mías.
No voy a mirarte como si sólo existieras tú.
No voy a agobiarme por no estar a la altura.
No voy a tener miedo.
No voy a acariciarte con infinita ternura.
No voy a regalarte nada.
No voy a hablar bien de ti,
ni de mi,
ni de nosotros.
No voy a tener ilusión por compartir mi vida contigo.
No voy a buscarte.
No voy a anhelarte.
No voy a ser paciente contigo,
ni conmigo,
ni con nosotros.
No voy a presentarte a mi familia,
ni a mis amigos.
No voy a desearte,
a pensarte,
a extrañarte cuando no estés,
ni cuando estés, pero distante.
No vas a conocer mi casa,
ni mis cosas.
No voy a reír contigo,
ni a llorar sin ti.
No voy a luchar por ti,
ni por mi,
ni por nosotros.
No.
No te quepa la menor duda.
No lo volveré a hacer.

No me voy a entregar a ti.
No te voy a dar todo desde el principio.
No voy a sentir con toda la intensidad.
No voy a serte fiel.
No voy a quererte.
No voy a buscar tu felicidad,
ni tu placer.
No voy a anteponer tus necesidades a las mías.
No voy a mirarte como si sólo existieras tú.
No voy a agobiarme por no estar a la altura.
No voy a tener miedo.
No voy a acariciarte con infinita ternura.
No voy a regalarte nada.
No voy a hablar bien de ti,
ni de mi,
ni de nosotros.
No voy a tener ilusión por compartir mi vida contigo.
No voy a buscarte.
No voy a anhelarte.
No voy a ser paciente contigo,
ni conmigo,
ni con nosotros.
No voy a presentarte a mi familia,
ni a mis amigos.
No voy a desearte,
a pensarte,
a extrañarte cuando no estés,
ni cuando estés, pero distante.
No vas a conocer mi casa,
ni mis cosas.
No voy a reír contigo,
ni a llorar sin ti.
No voy a luchar por ti,
ni por mi,
ni por nosotros.
No.
No te quepa la menor duda.
No lo volveré a hacer.
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