jueves, 5 de agosto de 2010

Un cambio se avecina...

Está llegando, lo presiento. LLega el final de una etapa en la que prevalece el negro. No refleja mi realidad interior que desde hace tiempo se identifica más con colores claros (blanco, rojo, azul...). Así que nacerá un nuevo blog que cambiará de color y también el tono y contenido de los mensajes.

Como todo cambio me asusta un poco, no creas. Pero es un cambio necesario para mi limpieza interior. Siempre habrá momentos para la melancolía en los que como necesaria terapia pueda escupir en este blog pensamientos y sentimientos oscuros. Pero quiero que esto se transforme en algo, fundamentalmente, claro y positivo. Eso, al menos, mientras este blog siga siendo un reflejo del alma de su autor. No se si seré tan creativo en lo claro como creo que lo he sido en lo oscuro. El tiempo lo dirá. No descarto que esto pudiera llevar al final de esta aventura electrónica. Pero no voy a adelantar acontecimientos. Todo se verá a su debido tiempo.

Aquel a quien le interesaba el Negro Juan, lamentar su agonía y a quien confíe en el Blanco Juan, bienvenido a su bautismo.

sábado, 31 de julio de 2010

No.

Otro día, tal vez, sea si...


No me voy a entregar a ti.
No te voy a dar todo desde el principio.
No voy a sentir con toda la intensidad.
No voy a serte fiel.
No voy a quererte.
No voy a buscar tu felicidad,
ni tu placer.

No voy a anteponer tus necesidades a las mías.
No voy a mirarte como si sólo existieras tú.
No voy a agobiarme por no estar a la altura.
No voy a tener miedo.
No voy a acariciarte con infinita ternura.
No voy a regalarte nada.

No voy a hablar bien de ti,
ni de mi,
ni de nosotros.

No voy a tener ilusión por compartir mi vida contigo.
No voy a buscarte.
No voy a anhelarte.

No voy a ser paciente contigo,
ni conmigo,
ni con nosotros.

No voy a presentarte a mi familia,
ni a mis amigos.
No voy a desearte,
a pensarte,
a extrañarte cuando no estés,
ni cuando estés, pero distante.

No vas a conocer mi casa,
ni mis cosas.
No voy a reír contigo,
ni a llorar sin ti.

No voy a luchar por ti,
ni por mi,
ni por nosotros.

No.
No te quepa la menor duda.
No lo volveré a hacer.

viernes, 30 de julio de 2010

Solamente solo

De nuevo un tema recurrente :-)



Prefiero vivir esta soledad sólo antes que sólo desear estar solo cuando estoy acompañado. Sólo espero que tú lo entiendas. Que comprendas sólo por qué quiero estar solo. Sólo a veces esta soledad se vuelve pesada, pero esa sensación sólo dura unos instantes.

Solamente estoy solo cuando no estoy acompañado (obviamente) pero sólo me siento solo cuando sólo consigo que no nos entendamos, que sólo nos quedemos en lo superficial. Que sólo consigamos sintonizar nuestras emociones a diferentes frecuencias. Que crucemos el espectro electromagnético en sentidos opuestos, sólo coincidiendo un breve instante. Sólo el tiempo insuficientemente necesario para intercambiarnos sólo unas palabras amables para, sólo un instante después, perder nuestra comunicación ahogada en un desagradable ruido.

Solamente solo. Melancólico.
Con una soledad recurrente, concurrente.
Una soledad fiel, conocida, vieja amiga.
Una soledad sencilla, nada sofisticada.
Una soledad viva, vital.
Una soledad innovadora, I+D.
Una soledad juguetona y traviesa.
Una soledad zigzagueante, campeona de slalom.
Una soledad impredecible y caprichosa.
Una soledad llena, colmada.
Una soledad ruidosa, escandalosa.
De esas que siempre sabes cuando llegan y dejan un vacío cuando se van. Un vacío repleto de ausencia de soledad.
Una soledad que, a veces, se siente cómoda entre multitudes y otras es una soledad percha vacía en un bar repleto.
Una soledad emocionante, emotiva. De esas que me inspiran, como ahora.
Una soledad saludable,
y sana.
Que me hace valorar,
sin ningún tipo de duda,
Tu compañía.